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Mostrando las entradas de diciembre, 2024

Sellando las etapas de un año

  SELLANDO LAS ETAPAS DE UN AÑO Contemplé las estaciones del año, de un verano al otro, sintiendo mutuamente y también poco a poco. Acompañé mis pasos, desde la inquietud permanente hasta el vislumbrar de nuevos caminos, algo siempre me mantendrá seguro. Pues me entrego lentamente a los brazos de quien no veo, confiando en la intuición que me guía y en la certeza de que debo vivir sin miedo. Porque los años siempre pasarán, y nuevos tiempos siempre llegarán. ¿Y por qué razones debería aferrarme, si el cursor que señala el tiempo siempre gira y siempre vuelve al mismo elemento? Al año que pasó y no regresa, a la sangre que derramó y no regresa, al sudor que convertí en memorias, me entrego agradecido y redimido, porque sé que el Universo se está expandiendo. Y en esta línea que nos separa entre dos períodos de una misma etapa, recuerdo lo que fui, lo que dejé, y todo lo que aún puedo ser. Pues soy parte de este ciclo eterno, de despedidas y nuevos...

Oda al Cristo

  ODA AL CRISTO Reconozco la Trinidad, Oh Santo Cristo que floreció en la flor de la edad. Absorbo tu deidad, Oh Santo escupido que murió sin vanidad. Te dieron un día de nacimiento, pero celebran a sí mismos, no tu acontecimiento. Porque a Ti poco te importa si te adoran, poco te importa si te levantan oraciones. Pues lo que te acerca a ellos es la sincronía de los actos y del corazón. Porque no basta celebrar tu nacimiento si ningún Cristo está naciendo en esta fecha. Si ninguna alma está realmente trascendiendo los apegos y la servidumbre a la materia. Entonces te escupen nuevamente, creyendo que celebran al Cristo doliente, pero en verdad, solo viven para sí nuevamente. Oh Santo que yace en el eterno silencio, esperando que el humano abra su interno. Pues tu reino no está en los cielos lejanos, sino en el alma que pulsa en instantes humanos. Que hoy, en esta fecha de fe fingida, un Cristo renazca en cada vida. Y que el amor, tan simple y subversivo, sea el milagro del Humano vi...

Del lodo nace la flor de loto

 DEL LODO NACE LA FLOR DE LOTO Relataré un poco de lo que siento, Sintiendo poco de lo que hablo, Con estos ojos cansados Y este cansancio que prevalece. Me arrojé en los brazos de quien no conocía, me abrí parcialmente en el lecho de quien no merecía, Todo esto porque en mí ardía y lentamente quemaba. Ya han pasado diez años de melancolía, Y los vicios que golpean mi puerta tejen lazos nocivos, marcando el alma con agonía, tristeza y apatía. Me alejé para sentirme más fuerte y me fortalecí, tejiendo los hilos de la pureza. Pero, poco a poco, me perdí, hasta que nuevamente encontré al monstruo, y tan débil estaba, que a él me rendí. Caído en el suelo, en el pozo doloroso, miré hacia arriba y vi la sonrisa de un joven. Me limpié nuevamente y seguí las prácticas de un ser ascendente. Las velas de mi altar arden más firmes dentro de mí, porque aprendí que allí la llama nunca debe extinguirse. Levanté los muros, reconstruyendo mi lecho. Porque, después de la tormenta, vi el jardín comp...

La brisa suave de la convicción dorada

    LA SUAVE BRISA DE LA CONVICCIÓN DORADA Convengamos que he esperado este momento, elegido nacer en este tiempo: para sentir la presión contra mi pecho, este aire que respiro, la vivencia de momentos extinguidos, como ecos que se reinventan en la efimeridad. Aunque no olvide mi pasado, camino abrazando las sombras que acepté y convertí en luz. Delicadamente, me aparto de lo que no soy, buscando la esencia de lo que anhelo ser. Porque el alma, que habita en el intervalo entre el ayer y el mañana, encuentra reposo en la fragua del presente. Consolido dos yos en uno. No por la violencia de la unión, sino por la armonía que disuelve los contrarios. A las orillas del río de la vida, vislumbro a un niño de rostro olvidado: el reflejo de un yo anterior, la sombra de lo que fui y la promesa de lo que puedo llegar a ser. Las hadas del bosque susurraron profecías a mi oído, y de ellas creé desilusiones que se transformaron en pesadillas. La experiencia del amor perdido se convirtió en...

Te presento lo que puedo presentar

  TE PRESENTO LO MEJOR QUE PUEDO PRESENTAR Arrojé dentro de mí los cuestionamientos que perfeccionan mi saber. Me estoy alejando de mí mismo de una manera que no sé describir. Algo hermoso sigue vivo, incluso mientras percibo las cáscaras muertas de mi piel en transformación. Aún me veo aferrado, sin prisa por regresar al punto inicial del que partí. Siento en mi alma una fuerza inexplicable que guía mis pasos y me lanza de un lado a otro, abrazando encuentros amistosos y reconectándome con personas y situaciones de mi pasado. Sin embargo, confieso no saber si esta será mi última vida en la Tierra, pues me veo repitiendo acciones, reviviendo heridas, dejando puertas abiertas sin despedidas. No me malinterpreten, no me lean de manera burda, pero quizás sus razones para vivir no sean las mías. Siento apegos y desapegos. Me siento completo de una forma incompleta, entendido de una forma incomprendida, abierto de una forma cerrada: viviendo el presente, renunciando al pasado y sin proy...

Cómo Matar a un Vampiro

  CÓMO MATAR A UN VAMPIRO Ya no arde en mí el brillo del sol eterno. El espejo ya no refleja el abismo del anzuelo que se hunde en las profundidades. Una existencia ancestral, siempre confinada al eco solitario de mi propio ser. ¿Qué podría devenir de mí tras haber bebido hasta la última gota de tu esencia vital? ¿Hacia dónde podría escapar tras presenciaren  mis brazos la partida de tantas almas? Pero un ser monstruoso no puedo ni deseo encarnar. Si la culpa me acecha, será una estaca en el corazón la que disipe las sombras irresueltas. Porque la libertad no alivia el tormento de cuestionar el ser o no ser. Y el ritmo frío de este pecho solo me aleja cada vez más de ti. Así pereceré, perseguido por el temor de sentir, pero no por el de existir. Sepultado en una tumba, mi envoltura mortal se desintegrará. Voy silenciando la sed insaciable de devorar la sangre del mundo. No más seré vampiro. Ahora que he probado el sabor de lo nuevo, debo renacer una vez más y trascender en lo ...

Si ves mi cuerpo muerto

  SI VES MI CUERPO MUERTO Si encuentras un cuerpo muerto tendido en el suelo, por favor, disemina su existencia o guarda el secreto. No sabes cuánto tiempo me tomó llegar a estar así. Yacer en el frío de la tierra, mirando de frente las estrellas en su brillo más alto y puro. Si hallas mi cuerpo muerto sobre el suelo, te pido que lo contemples y encuentres provecho. Observa cómo la materia orgánica se descompone, nutriendo la tierra bajo tus pies. Hay tanto que reflexionar frente a la visión de un cuerpo muerto, un recordatorio de que tú también compartirás esta condición. Ahí ya no queda aliento, y el vacío que habitó en mí se ha vertido en el amor de atravesar, de ver una vez más el fin y encenderme en plena luminosidad. Porque viste la brasa, pero no el fuego, viste el humo, y ahora finalmente ves el cuerpo muerto. Ábrete para dejar que la vida te guíe, para que tu cuerpo haya merecido existir. Pues en la Tierra debes actuar, otorgando valor a aquello que antes ignoras...

Constataciones del Integral

  CONSTATACIONES DEL INTEGRAL Estoy a dos mil millas de mi tierra natal, cruzando fronteras, elevándome contra la corriente y explorando, con algunas certezas, este mar de tierra que llamamos mundo. Adentrándome en los portales subconscientes de mi existencia, descubro cadenas, revivo papeles sociales distópicos, me desconecto para conectar, alejándome para algo más genuino reivindicar. Porque tengo la fuente y la vitalidad, el cuerpo seco y la mente que nutre, que abstrae y que formaliza los conjuntos materiales que son visibles a los ojos y degustables al paladar, pero no integran la cadena viva del espíritu. Y de nada sirve expresarme con palabras complejas, conjugando ideales sublimes, entrelazando caminos opuestos, reinventando situaciones singulares si nada de esto reverbera en nuestra alma. Entonces me siento en el suelo y observo los contrastes, uniendo los extremos en un mismo punto original, bajo el mismo elemental, existiendo por las mismas razones que antes renegaron al...

Ente lo cierto y lo desconocido

  ENTRE LO CIERTO Y LO DESCONOCIDO P oco a poco, algo se me revela… Lo que surge desde dentro. Siento el peso al dar forma a lo que hago pesar. En la constancia del tiempo, del momento presente, resurge lo que guardamos tan profundamente al pasar y regresar, al surgir y recomenzar. Cuando digo que he estado escuchando algo, que experimento algo, también anuncio lo inesperado. La esperanza aguarda que algo suceda, entregándonos a lo conocido y a lo anunciado. Uniéndose a partículas pequeñas, indecisas, abstractas e intuitivas. Al azar, al destino, a las proporciones del tiempo y a las condiciones atmosféricas, sensoriales y espirituales. Seguí el camino de lo cierto, de lo previsto, destinado a las estrellas. Corrí por mares sin rumbo, volé por cielos sin compás, descendí a los infiernos sin instrucción. En la certeza, conviene lucir bien, incluso si el tiempo hoy moja mis ropas, derrite mis zapatos o congela mi abrigo. El sol llora allí, detenido tras una noche desierta, obse...

¿Quién era yo antes de ti?

¿QUIÉN ERA YO ANTES DE TI? No sabes cómo duele, no imaginas cómo quema, no sientes cómo sangra. Estoy roto, completamente partido, llorando por mí, por ti y por todos los sentimientos que construí contigo. Sin saber por qué, perdí a un hermano, a un amigo. Ah, Dios, ¿por qué dejé que esto me sucediera? ¿Por qué fui maldito, esclavizado y torturado por esta pasión que ciega mis oídos, encogiéndome en el vientre oscuro de un útero invisible? ¿Por qué duele tanto? ¿Y cuándo dejará de doler? No quiero coleccionar tanto dolor, no quiero sufrir inútilmente. Sin saber si puedo tener esperanza, sin saber si aún puedo tenerte. Lanzándome al abismo frío llamado tristeza. Cargando este luto, esta herida que no sana, este llanto que nadie escucha. Y aun así, sigo soñando contigo, despertando a tu lado, oyendo tu voz de niño. Despierto preguntándome, levantándome sin ánimo, con este vacío en el pecho, con este recuerdo que amarga mi boca y hace ...

De mi yo del presente

 DE MI YO DEL PRESENTE I Escribo esta carta a mí y a ti. Sé que el tiempo ha pasado y que siempre pasará. Quiero verte volar, quiero aprender a amar. Te escribo para que sepas escuchar y apreciar, reconociendo que la muerte puede llegar, pero la vida nunca terminará. Hablo con la voz de un alma que siente la pureza de la existencia, que se entrega a la inocencia de manera decente. Sé qué caminos te han traído hasta mí, y también sé que nada es casualidad, que no hay un verdadero final. Abrazo con amor las certezas que poseemos y dejo el vaso vacío sobre la mesa, con la serenidad de quien acepta lo que es. Dejo en esta carta espacios en blanco, para que los llenes y disfrutes de la dulzura de la vida. Te digo que me amo al amarte, que te siento al sentirme, porque somos uno, habitando lados diferentes hasta que simplemente dejemos de ser. De mí para ti, de tu pasado para nuestro presente.

Un poco de lo que nos falta

UN POCO DE LO QUE NOS FALTA Me faltan sentencias para traducir los sentimientos que llevo como vientos que bailan entre montañas. Te percibo en la distancia, incluso cuando estás tan cerca, como una isla que flota en el corazón del mar. La cercanía del calor nos une, cosiendo dos cuerpos en el ahora, inmersos en la misma corriente de vida, respirando el mismo aliento del universo, bañados por la luz de un instante eterno. En la confusión de los pensamientos que orbitan nuestras almas, percibo la danza de la ilusión y la verdad. La oscuridad me guía hacia mi interior, mientras la brisa que te acompaña me atraviesa como un eco de algo que siempre ha existido. Siento que avanzo mientras tú regresas, y en ese movimiento, nuestras vidas se cruzan como ríos que encuentran el océano. Tu voz, inocente como el niño que fuimos, y tu presencia, firme como una roca, despiertan en mí el deseo de poseer. Pero entonces recuerdo: una parte de mí ya reposa en ti, como una llama que calienta sin consumi...

En el Compás de la Existencia

  EN EL COMPÁS DE LA EXISTENCIA Me siento en el banco de la plaza y observo el día pasar: el niño que corre, el pájaro que vuela, el sudor que cae en gotas desde mi frente. Estoy solo en un lugar desconocido y cálido. Duermo en el banco de la plaza, sabiendo que mañana, y quizás pasado mañana, volveré a dormir aquí. Así han sido parte de mis viajes, y una parte oculta de mí encuentra cierto placer en la vulnerabilidad, en la carencia y en la fragilidad. Mientras camino con mi mochila roja y pesada sobre los hombros, reflexiono sobre las formas de existir. Existen tres formas de percibirse, dos formas de sentirse, y solo una forma de ser. No lo digo como una verdad absoluta, sino como una verdad que alimenta, germina y transforma, llevando de un estado a otro, del líquido al gaseoso. Recibo alimento de manos desconocidas, agradeciendo en silencio a quienes me sostienen sin esperar nada a cambio, mientras subo y bajo colinas. Quizás mi padre no se enorgullezca del camino que elegí, p...

El último domingo de mi vida

  EL ÚLTIMO DOMINGO DE MI VIDA Querido amigo que me lees, Una vez más invoco tu presencia, con la esperanza de que, al mentalizar tu energía, el día se torne más luminoso, disipando las sombras que se ciernen sobre el cielo que he llamado vida. Al concentrarme en tu esencia, contemplo los escalones que aún me faltan por recorrer. Hay un temor que me susurra sobre el futuro, y aunque el camino sea conocido, siento que algo inesperado me atravesará. Hoy, habiendo alcanzado la cima de una montaña, contemplo la vastedad que se revela ante mí. Y en este ápice de claridad, una ardiente y extrañamente placentera voluntad de lanzarme al último vuelo con este cuerpo humano me invade. En mí habita un amor reverente por la muerte y un profundo respeto por la vida. Sin embargo, mi deseo es trascender los apegos, aceptando con gratitud todo lo que el destino me ofrezca. Estoy preparado para acoger tanto la tristeza como la alegría, pues ambas son los hilos que tejen el tejido de la existencia. ...