Cómo Matar a un Vampiro
CÓMO MATAR A UN VAMPIRO
Ya no arde en mí el brillo del sol eterno.
El espejo ya no refleja el abismo del anzuelo que se hunde en las profundidades.
Una existencia ancestral, siempre confinada al eco solitario de mi propio ser.
¿Qué podría devenir de mí tras haber bebido hasta la última gota de tu esencia vital?
¿Hacia dónde podría escapar tras presenciaren
mis brazos la partida de tantas almas?
Pero un ser monstruoso no puedo ni deseo encarnar.
Si la culpa me acecha, será una estaca en el corazón la que disipe las sombras irresueltas.
Porque la libertad no alivia el tormento de cuestionar el ser o no ser.
Y el ritmo frío de este pecho solo me aleja cada vez más de ti.
Así pereceré,
perseguido por el temor de sentir, pero no por el de existir.
Sepultado en una tumba, mi envoltura mortal se desintegrará.
Voy silenciando la sed insaciable de devorar la sangre del mundo.
No más seré vampiro.
Ahora que he probado el sabor de lo nuevo,
debo renacer una vez más y trascender en lo eterno.
El llamado de la pureza me atrae, me eleva, me funde cada vez más contigo.
Dejo morir al vampiro, al monstruo que fui,
para que algo sagrado emerja al entregarme y consagrarme en Ti.
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