Ente lo cierto y lo desconocido

 ENTRE LO CIERTO Y LO DESCONOCIDO


Poco a poco, algo se me revela… Lo que surge desde dentro. Siento el peso al dar forma a lo que hago pesar. En la constancia del tiempo, del momento presente, resurge lo que guardamos tan profundamente al pasar y regresar, al surgir y recomenzar.


Cuando digo que he estado escuchando algo, que experimento algo, también anuncio lo inesperado. La esperanza aguarda que algo suceda, entregándonos a lo conocido y a lo anunciado. Uniéndose a partículas pequeñas, indecisas, abstractas e intuitivas. Al azar, al destino, a las proporciones del tiempo y a las condiciones atmosféricas, sensoriales y espirituales.


Seguí el camino de lo cierto, de lo previsto, destinado a las estrellas. Corrí por mares sin rumbo, volé por cielos sin compás, descendí a los infiernos sin instrucción. En la certeza, conviene lucir bien, incluso si el tiempo hoy moja mis ropas, derrite mis zapatos o congela mi abrigo. El sol llora allí, detenido tras una noche desierta, observando a quien se acerca al presentir a quien se distancia. Y aun así, en nada hallamos el sentido real de las palabras no dichas, del silencio no vivido. Ninguna palabra que investigue, que nos defina el ser o que nos justifique el existir.


Si lo cierto fue crecer dudando de mí mismo, cuestionando credos, interrogando los porqués, disolviendo convicciones morales… Cargando con todo el peso que vi llevar a cuestas como señal de una fuerza mayor, pagando por cada gota de sudor derramada. Suponemos que el cambio de paladar abriría caminos para experimentar algo nuevo. Aun siendo todo necesidades de vida ya no necesarias, tal vez sí, ¡y por supuesto! Para vivir el aquí, para estar en el presente de cada momento. De mi cuerpo planeado y merecido fuimos proyectados al paso de que seremos olvidados. Según nuestro saber, debo usar cada parte de lo que tengo para algo superior, benéfico para todos, útil, agradable y provechoso.


El rostro que ofrezco al ser golpeado contra el suelo… no, no espero ver nada nuevo en el salón, pues yo mismo siempre veo, siempre he dicho que nada cambió. El tiempo pasará, pero la Verdad permanecerá siendo la misma.


Escrito en 29 de diciembre de 2023


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