Oda al Cristo
ODA AL CRISTO
Reconozco la Trinidad,
Oh Santo Cristo que floreció en la flor de la edad.
Absorbo tu deidad,
Oh Santo escupido que murió sin vanidad.
Te dieron un día de nacimiento,
pero celebran a sí mismos,
no tu acontecimiento.
Porque a Ti poco te importa si te adoran,
poco te importa si te levantan oraciones.
Pues lo que te acerca a ellos
es la sincronía de los actos y del corazón.
Porque no basta celebrar tu nacimiento
si ningún Cristo está naciendo en esta fecha.
Si ninguna alma está realmente trascendiendo
los apegos y la servidumbre a la materia.
Entonces te escupen nuevamente,
creyendo que celebran al Cristo doliente,
pero en verdad, solo viven para sí nuevamente.
Oh Santo que yace en el eterno silencio,
esperando que el humano abra su interno.
Pues tu reino no está en los cielos lejanos,
sino en el alma que pulsa en instantes humanos.
Que hoy, en esta fecha de fe fingida,
un Cristo renazca en cada vida.
Y que el amor, tan simple y subversivo,
sea el milagro del Humano vivo.
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