Un poco de lo que nos falta

UN POCO DE LO QUE NOS FALTA

Me faltan sentencias para traducir los sentimientos que llevo como vientos que bailan entre montañas. Te percibo en la distancia, incluso cuando estás tan cerca, como una isla que flota en el corazón del mar. La cercanía del calor nos une, cosiendo dos cuerpos en el ahora, inmersos en la misma corriente de vida, respirando el mismo aliento del universo, bañados por la luz de un instante eterno.

En la confusión de los pensamientos que orbitan nuestras almas, percibo la danza de la ilusión y la verdad. La oscuridad me guía hacia mi interior, mientras la brisa que te acompaña me atraviesa como un eco de algo que siempre ha existido.

Siento que avanzo mientras tú regresas, y en ese movimiento, nuestras vidas se cruzan como ríos que encuentran el océano. Tu voz, inocente como el niño que fuimos, y tu presencia, firme como una roca, despiertan en mí el deseo de poseer. Pero entonces recuerdo: una parte de mí ya reposa en ti, como una llama que calienta sin consumir, dejando marcas profundas, no en el cuerpo, sino en el alma.

Comentarios

Entradas más populares de este blog

Una conversación con Samuel Atienza

No hay regreso

La nubre triste me aparece sonriendo