No puedo mover montañas
Pensamientos de una noche oscura No saber cómo volver, no saber cuándo empezar… esa es la eterna vuelta, la eterna revuelta. Del tiempo en movimiento, de las estaciones en crecimiento y del poco uso de nuestro propio entendimiento. Me pregunto cómo observar todo esto sin perder el control, la voluntad o incluso el deseo. Estoy graduándome con cada año que vivo. Los números se suman, los recuerdos sobresalen y mi cuerpo tal vez no acompañe. Es difícil describir, presentar o incluso sentir, porque lo que vivo, o lo que oculto, no es solo una parte de quien soy, sino la totalidad de lo que busco ser. Al final, aquel niño tenía razón: la vida adulta exige más que la infancia y, de alguna manera, no nos enseñaron a lidiar con ello, con pensamientos acelerados, frustraciones del cuerpo físico, impulsos, adicciones, idealizaciones y realizaciones. Entonces, ¿el mérito es mío por saber o por acertar solo? ¿Y aun cometiendo errores que manchan el cuerpo y dañan el alma, soy yo el únic...