De la efirmeridad, vi renascer el Amor

DE LA EFIMERIDAD, VI RENACER EL AMOR


 Decidí escribir una carta de amor,

y al pensar en las palabras,

al concentrar las emociones,

vi que me falta amar,

que no amo

como las orillas de un río

que regresan al seno del mar.


Vi cuán lejos estaba

y cuánto amor aún me faltaba.

La obsesión por desear

y aferrarse conduce a la euforia

y a la falsa sensación de amar.


Porque la pasión no es amor,

y si te pierdes en una esquina agitada,

en las aguas turbias de un día lluvioso,

y no reconoces que, incluso en tiempos

sombríos, la naturaleza sigue su flujo creador,


entonces te darás cuenta,

como las plantas que reciben la lluvia,

como el suelo cubierto de hierba,

y como las hormigas

que siguen la disciplina que las une.


Y mi cuerpo empapado,

aunque no lo reconozca, agradece

todo lo que la vida se ha llevado.


El dolor que me sacudió

y arrojó al suelo los frutos podridos,

para que renazcan en un suelo rico y vigoroso,

cubiertos por el deber de servir

y por la pura sabiduría

que brota del ciclo eterno,

que un día llegará a su fin.


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