Las vueltas que dio el mundo, las vueltas que aún dará

Las vueltas que dio el mundo, las vueltas que aún dará

Escuché de labios desconocidos que, para conquistar la vida, es necesario ser dueño de uno mismo. Tomé cada palabra en serio y comencé a observarme cada día: en mis acciones, en mi comportamiento y en los deseos que demuestro tener. ¿Seré yo el esclavo de las obligaciones, de las costumbres y de los deseos que proyecto y reprimo? Quien debe tener el control, ¿no debería también tener el temor, la preocupación y el respeto?

Formulé palabras vanas de consuelo; no para aliviar el sentimiento de víctima, sino para ver cuán inútiles son las palabras vacías. Me pregunto hasta qué punto llegaré y en qué obstáculo veré la consecuencia de todo el mal que un día cometí. En las vueltas que dio el mundo, encontré un cimiento en el camino que dioses y hombres ya recorrieron.

Y así, me encuentro en el tercer párrafo esperando que lo inesperado ocurra y brote sobre el papel la poesía que se abre y se cierra con delicadeza. Porque no soy capaz de locuras para demostrar lo que siento, ni de amargar la ternura, ni de herir al amigo o luchar contra el enemigo. Me enfrento a mí mismo con las armas que me fueron dadas, me enfrento a mí mismo con el conocimiento que coseché y con las convicciones que anhelé alcanzar. 

Comentarios

Entradas más populares de este blog

Una conversación con Samuel Atienza

No hay regreso

La nubre triste me aparece sonriendo