Los vientos de Venus
ORACIÓN A LOS VIENTOS DE VENUS
Miré al cielo en una noche oscura,
no vi el brillo de la luna,
no sentí el calor del sol,
pero la semilla germinó,
desnuda y cruda
sobre las cumbres del amor.
Miré el espejo limpio
y vi reflejarse los ojos
de un muchacho olvidado.
Las conchas de Venus
sonreían con la presencia
del mar que hoy se hizo montaña.
Miré los rastros de una pasión,
vi la intensidad que culminó
en degradación, y al sentir
las lágrimas deslizarse por mi rostro,
comprendí la falta que hace
sostener tu mano.
Oh, diosa del Amor,
que tus cabellos me abracen
y tu manto me envuelva,
que tus labios me sientan
y que tu cuerpo
brille ante mí.
Pues sé que sabes amar
y que tu amor es profundo,
y me sumerjo en ti
como me sumerjo en el mar.
Y así te pido,
y te suplico:
enséñame a amar.
Porque me he perdido
en la superficie del océano,
sediento de agua dulce,
rodeado de agua salada.
No veo un puerto seguro,
pues me dejé perder
en la ilusión de este mundo.
Y mi grito nadie lo oirá,
pero mi plegaria,
sé que tú la escucharás.
Enséñame de nuevo
a saber amar
y a distinguir, con mis ojos maduros,
la esencia que purifica
y construye mundos.
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