Carta a un amigo que se ha perdido

 CARTA A UN AMIGO QUE SE HA PERDIDO


Mi amado hermano,

Manifiesto mi gratitud y anhelo de transformación, pues contemplo en nuestros ojos el reflejo de un mundo opaco, seducido por vientos asilados que resuenan en el vientre de la mansedumbre, pero que, lamentablemente, vibran en la esclavitud.

Veo que tus crímenes permanecen impunes, y en ti se ha marcado el sello de un dragón. Los robos que cometiste te condujeron a los peldaños destructivos de la conciencia humana, y ahora tu propia conciencia te reta, sometiéndote a la confusión mental y a la inestabilidad emocional.

¿Qué se espera de ti? ¿Y por qué demoras en entregar aquello que se te confió? Las largas jornadas de tu alma, desde las desgracias hasta la elevación junto a la fuente de esmeraldas, son señales de que nada ocurre en vano —incluso cuando actúas de forma similar a un ladrón que carga sobre su espalda el peso del desvío, la rebeldía y la maldad.

Veo que aún te ves hechizado, con ese chip implantado en tu cuerpo que te exime de condenas mayores y te permite andar con cierta ligereza en este mundo moldeado por la amargura y la tristeza. Escucha bien a tu corazón, porque las lágrimas que han caído de tu rostro te devolverán al mismo punto inicial de tu partida.

Pues sabemos que el tiempo trae consigo la Justicia. Y, ante él, ¿estás inmóvil, petrificado, o prosigues tu camino hacia una transformación gradual? Aunque los vientos sacudan tu cabello y el sol queme tus labios, mantente firme en la dirección que habita en tu interior. Porque cielos y tierras pueden temblar, pero la edificación de la sabiduría implosionará la paz que ya reside en ti.

Que tu camino se mantenga abierto y tu jornada se torne, día a día, más segura, pues no andamos solos, y tus pasos hacia adelante serán vistos por aquellos que aún no han despertado. Confiesa tus crímenes y recibe tu sentencia, porque ante la Vida se te permitirá elegir tu nuevo camin.

Paz y Luz
Iagovinda
03 de marzo de 2025

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