Una Declaración

 UNA DECLARACIÓN (2020)

Con Daniel Assunção

Por incontables instantes contemplé mi reflejo, dejando que los pensamientos se sucedieran como olas en un océano interior. Rara vez deseé experimentar el don que surgió en tu presencia. Porque contigo trascendí el mero acto de respirar y la solidez del suelo bajo mis pies. Encontré una pausa en el ciclo de la autonegación y el desprecio, como si tu esencia fuera una sutil invitación a la redención.

Cada instante a tu lado se convierte en un fragmento de un ideal que ansío manifestar. No puedo estar más lejos de la vida, pues mi latido se ha vuelto una ofrenda en el altar de tu existencia. Mi cuerpo, templo terrenal, encuentra en ti un misterio que anhela venerar. Y aunque tus ojos nunca hayan cruzado los míos, mi alma ya ha decidido revelarse en tu dirección y entonces yo...

...compartí el cielo contigo...

Existir es respirarte. Mis pulmones reciben tu aliento y me dan vida; habitas en mí. Mientras conserve memorias, nuestros momentos estarán guardados en un espacio especial, inolvidable. Quiero que me consumas, que me devorres y te alimentes de mi ser. ¡Déjame ser tu nutriente y tú mi recurso natural! Seremos un ciclo fotosintético: nos absorberemos mutuamente y, entre los elementos, propagaremos nuevos aires.

Me compongo de ti, ¡te respiro! Mi aliento vital. Soy devoto de tus imposiciones. Domíname, déjame ser tu esclavo liberado bajo tus alas; volar enredado en tus plumas. Quiero ser engullido por ti. Hazme tu alimento e inclúyeme en tu banquete; hazme digerible hasta el punto de saborearme completamente, saciarte… y cuando estés llena, bébeme. Hasta que llegue el momento en que me expulses con tu aliento, dispersándome en la atmósfera de tus suspiros, alojándome como un aroma afrodisíaco que volverás a inhalar. En tu interior, viviré orgánicamente. Porque estás en mi ADN, vibrando en mis células, garantizando mis tejidos y órganos.

Eres todo, y más allá de cualquier metáfora, eres insustituible. Eres un pensamiento irreal, porque incluso al intentar explicarte con la más estricta precisión, la realidad se desvanece y escapa. Ni siquiera ella comprende cuán maravillosamente única eres. La ficción se reduce a los pies del horizonte almático más hermoso: la permeación de tu ser invadiéndome, colonizando sensaciones positivas, estableciendo tribus sentimentales de bienestar, erigiendo campamentos de emociones jubilosas. Aquí ya tienes civilizaciones, multiplicando vidas felices y júbilo. ¡Mi todo!

...Mucho más que un mundo, encontré un cosmos donde ya no llevo la mancha de lo impuro. En tus pechos descubro nuevas direcciones, como si allí descansaran mapas hacia los misterios de la existencia. En cada vértice de nuestro escudo, veo reflejada la fuerza de nuestro puño, símbolo de la unidad que hemos forjado. Y en el sudor compartido, convertido en ofrenda al tiempo, recuerdo la certeza que me llevó a sellar nuestro destino.

Si me preguntas dónde estuve antes de ti, no habrá palabras que puedan explicar. Porque lo que siento ahora trasciende los límites de mi ser, disolviéndome en el infinito que eres. Y si algo de mí aún permanece, es únicamente para pertenecerte.

Publicado el 18 de julio de 2020

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