el juego de los dioses

 EL JUEGO DE LOS DIOSES


Te mostré mi último cuerpo,
te hice leer mis últimos versos
con la esperanza de que no lo sean,
y que sean los últimos.

Te mostré mi camino
caminando junto a ti,
con la esperanza que cruza los recuerdos
haciendo que en ti algo vuelva a brotar dentro de mí.

Comienzo todo de nuevo,
observando al joven aún tierno.

“Lee lo que tengo que decir,
pues llegará tu hora de reescribir todo esto.”

Comienza de nuevo,
observando al pájaro volar sin esfuerzo.

Observa la canción que late en tu
y en mi corazón.

Porque estamos comenzando,
y desde lejos ya lo hemos terminado todo.

Yo vuelvo a empezar todo de nuevo,
contemplando el amanecer esplendoroso del sol.

Escribo mis textos,
veo la sangre correr de mis dedos,
entregando el vaso vacío
y el cuerpo ya no poseído por deseos.

Mira todo lo que veo,
estate atento al último beso.

Porque la pasión te llevará al tropiezo,
y el dolor que cicatriza mi alma
también diviniza el acontecimiento del hecho.

Y lloro yo al verte sonreír,
y sonríes tú al verme llorar,
pues me culpo por no poder abrazar.

Y todo lo que tengo al nada
se lo entregaré.

Y todo lo que soy,
viviendo en esta vida,
sintiendo este calor,
padeciendo lentamente,
renaciendo en el presente.

Entrando en el juego de los dioses,
donde Dios se hizo muerto
y lanzó sobre el suelo sagrado
Su manifiesto tan amoroso.

Pero no puedo traducir
Sus dedos,
pero el Yo
puede amplificar Sus conceptos.

Revive en ti lo que en mí
ya ha muerto, porque dejaré mi último cuerpo en este planeta
y me llevaré conmigo todo lo que sembré como certeza.

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