La despedida del alma amorosa

La dulce bruma del color de tus ojos
refleja el oro en tu sonrisa fruto del calor dorado
que emana de tu cuerpo.
Hablo de ti como de alguien que sabe cómo tratar
las semillas que florecen en tus pechos.
Como quien toca las nubes y escucha el sonido del mar queriendo poder abrazar y feliz de poder encontrarte.
© 13 de febrero

Comentarios

Entradas más populares de este blog

Una conversación con Samuel Atienza

No hay regreso

La nubre triste me aparece sonriendo