Espero Yo por Tantas Cosas
Sentado en el banco, comienzo a pensar.
Y pienso y espero por tantas cosas. Espero poder superarme, deshacerme de deseos, despertar de sueños y traer a la realidad toda la alquimia necesaria para modificar los planos y reconectar con la esencia de Todo. Desde lo más profundo de mi alma, anhelo ser capaz de autocontrol. Saber la hora de llegada y el momento de partida. Tener consciencia en todas las direcciones, y aun en medio de los desvaríos tempestuosos, seguir en el camino hacia la salvación de mí mismo, alcanzando así la verdadera Salvación.
Me dispongo a presentar el cuerpo, y, al ver de lejos el mal, que no me mate poco a poco ni destruya por completo lo que siempre renace lentamente. La crueldad no le corresponde al Tiempo; él no puede ser cruel ni permanecer en un estado de inercia, pero el impulso que conviene en sus acciones me saca de mi zona de confort para realizar lo que tanto deseo.
Pero en el fondo, muy en el fondo, no debo esperar nada. Ni sentado contemplando ni avanzando prontamente. Quiero depositar lo que espero y merezco en la justa medida, extrayendo de las consecuencias de los actos las realizaciones que entrego. Desmontando el temor, la autossabotagem, la avidez, puedo así disipar el propio poder y disfrutar en el camino de la recta acción y bondad en los actos.
El Ser no puede integrarse al ser menor y tejer enemistad contra sí mismo, y frente a esto no hay otra opción: tendré que luchar contra mí mismo, estar atento al momento, a cualquier costo y en todo instante. Debo observarme abierto ante la puerta espejada y no huir de lo que veo. Tendré que estimular el amor y sintonizarme en amar, practicando buenos hábitos, cultivando las raíces y los tallos, intencionando cada vez más la intuición que se ve como una compañía y consejera.
Pues entonces, el significado de lo que puedo relatar puede realmente alcanzarse a la espera en un banco, en pensamientos o fuera de ellos, en la sincronía con todo lo que vibra. Aun sin saber cómo empezar y antes perdiéndome en las rutas, cansándome en vano o a la espera de algo, tendré que, con precisión, iniciar y mantener la constancia en cada partida. Enfrentar quien realmente soy y, sin miedo, buscar la unión al punto ascendente del Ser.
Tendré que cumplir con mis obligaciones, alcanzando de manera precisa los estímulos, ser lo que nunca fui, pero siempre quise ser... Bueno, comenzaré poco a poco. Trabajando en buenos hábitos, no siendo indiferente conmigo mismo ni con los demás, aprendiendo a respetar cada vez más la naturaleza y sabiendo, a través de ella, cómo interactuar con el cosmos, abriéndome a interacciones con otros planetas.
Sin embargo, no haré todo de una vez. Comenzaré por lo más simple hasta llegar a lo más arduo. Sé que la espera valdrá la pena, entonces así será. Esperaré y también comenzaré. No al mismo tiempo, pero respetando el tiempo de cada cosa. Y esperando que lo logre, pues no hay otra salida que mantenerse en acción. Y es todo lo que siento ahora, incluso aquí, en estado contemplativo en un banco de la plaza.
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