2º Domingo de Agosto
SEGUNDO DOMINGO DE AGOSTO
En la comprensión de lo que es pasajero, en la marca sentida dentro del alma y en la dispersión de una mente agitada, contrastada con música tranquila y calmada, levanto mis pasos, organizando mi equipaje, y lentamente empiezo a retirarme; poco a poco, comienzo a vaciarme.
En mis confesiones de medianoche, encontré dentro de mí la llave, pero vi que la puerta estaba cerrada, y en el suelo, un vasto lago de nada. Las preguntas que me hice, las respuestas que recibí sin temor, me hicieron darme cuenta del por qué de mi inquietud al encontrar mi imperio vacío en un mar de agitación tenebrosa.
Miré hacia mi izquierda y vi la plenitud de los ángeles rendidos en armonía con el canto de los pájaros. Miré hacia mi derecha y sentí la serpiente de piel marrón deslizarse por el suelo, poco a poco llegando a mi corazón. ¿Por qué, en ambos lados, me llega el llamado, y así cruzo la puerta hacia la transformación?
¿No escuchas la dulce canción? ¿No lo sientes al sumergirte en tu intuición? Las mentiras que me cuento a mí mismo son lodos que uso como jabón y nunca lavarán bien, porque no corresponden a nuestra verdadera realización. Así, me acuesto en el suelo, respirando lentamente hasta encontrar la concentración.
Vi al ángel caído levantarse y extender su mano, y la tomé sin vacilar, porque incluso los arcángeles pueden caer, pero ninguno de ellos permanece en el suelo. Así, aprendo de la intuición; así, escribo con la pluma lo que siento en este mundo dividido. En la mañana de un domingo, lanzo mis dados, abriéndome al infinito.
Comentarios
Publicar un comentario