Último domingo de julio
ÚLTIMO DOMINGO DE JULIO
¿Hacia dónde dirijo mis intenciones, mis reales súplicas con la debida sabiduría en el breve curso del aliento de la vida? Aquí estoy, otro domingo en un Valle Sagrado… En un valle de emociones escondidas y camufladas por el olvido temporal, por el sentirme olvidado, aterrizando después de un vuelo interrumpido.
Me pierdo en el presente, no me hallo en el pasado y, frente a las consecuencias del futuro, me veo en una encrucijada, aparte en dos mundos. Debo ser real conmigo mismo y enfrentar todo lo que he creado y veo, pues me estoy convirtiendo en un ogro a los ojos de la belleza, con distancia en la acción en un recorrido pequeño de humildes convicciones.
Estoy perdiendo en mi propio juego, estoy siguiendo la ruta viendo la muerte como puerta, pero no estoy listo para cruzar. Y el peso de los veinticuatro, con cada parte mía reclamando el poder completo y no su propio pedazo. ¿Estoy yo tan lejos, tan distante de la recta acción y del recto pensar?
El sonido de las bocinas me rodea, el aroma de eucalipto se pierde en los humos de los callejones. Las vacas no se modifican por los medios. Así me llega la noche en la observación del comienzo del día, en la semana que comienza y otro domingo a existir, en el día del Sol para reiniciar, para que la fuerza renazca y la flor da vida reflorezca.
Comentarios
Publicar un comentario