El descenso a los infiernos con un propósito

DESCENDIENDO A LOS INFIERNOS CON UN PROPÓSITO


I


El tiempo se siente en cada segundo que pasa, siendo accesible al tacto aquello que ya se tiene el merecimiento de experimentar, que nada más bruto puede abarcar. Las arrugas poco a poco caen de las manos, las heridas ya son invisibles a los ojos y, aunque marquen de forma majestuosa, el alma feliz supo aprovechar todo. Me pongo de pie y veo todo en su lugar.


- Es grandioso lo que los ojos limpios pueden ver. Todo está tan unido en manifestación de grandeza que fui marcado para siempre sólo en este momento al poder contemplar.


La presencia de almas viajeras de vuelta al cosmos celeste puede parecer tan familiar, pues fue de donde salieron y a lo largo de tiempos se distanciaron olvidando poco a poco todo lo que vivieron. Entrando en condiciones de existencias tan peculiares, provechosas o castigantes. De hecho, es un largo camino para el alma pasar en sus fases hacia el retorno que se une y sale nuevamente a cumplir misiones. Siempre fueron los desafíos y el sabor de cada conquista los que nos llevan a desentrañar todo lo que existe. Exploramos dentro del Uno las condiciones que también nos separan, que nos incitan a alcanzar una expansión manifestándose dentro y fuera de sí mismo. Dejando a todos los que salen profundamente ligados, como una leve línea manteniendo todo conectado. Como puntos marcados en el alma, como siendo nuestra propia alma.


- Aunque esté de vuelta y presenciando todo, aún veo a tantos que estaban junto a mí, veo a cada uno en sus pasos para llegar a donde estoy. Unos caminan tan despacio, como si se arrastraran por el suelo y otros vuelan con tanta belleza ayudando a quien está en su camino. Estar completamente despierto, comprendiendo los porqués y los saberes….


Algo como una mano me viene trayendo otra sensación. Estoy siendo llevado, consciente de adónde estoy yendo. Me aplican instrucciones y una llave es entregada en mis manos. Tengo un cuerpo casi humano, pero tan ligero que nada siento. Estoy descendiendo a los umbrales y energías densas me rodean. Me compadezco de todos los que veo… Danzan en el limo envueltos por un fuerte olor, unos sangran por los ojos, otros se ríen de los demás y de sí mismos...


- ¿Por cuánto tiempo durará todo esto? Aunque todo sea impermanente y circunstancial, la crueldad de unos y la culpa de otros se sobresalen. Necesito entregar la llave grabada en mis manos.


En medio y entre tantos que sufren, que gozan en estera y pura declinación de los sentidos. Voy descendiendo a los infiernos consciente de todo lo que traigo conmigo.


II


He aquí que la noche llega, silenciosa, oscureciendo lo que ya fue día, enfriando con toques de hielo todo lo que estaba caliente al mediodía. De pronto el pájaro vuela, la serpiente se arrastra en busca de la presa. En cuanto al tiempo: ¿qué durará hasta el amanecer? ¿Cómo puede la oscuridad de la noche sacar lo peor de ti?


¿Será la oscuridad de tus ojos el reflejo de actos violentos y condenados mientras la conciencia se disipa en la comodidad de actos efímeros, tontos y brutales? ¿No ves que cuando llega la noche, trae consigo el sereno que adentra tu cuerpo humedeciendo tu piel y penetrando en ti la luz blanca de la luna llena que te invita a reflexionar?


No seas bruto al ponerte como animal salvaje sin dominio de sí mismo y condicionado por acontecimientos ajenos. Mira dentro de ti y sabe lo que te falta y todo lo que está a tu alcance, todo lo que has sido llamado a poseer estando libre del apego que te esclaviza en tus miedos, volviéndote la presa de tu propio festejo.


Porque ellos se sentarán a la mesa, deseando saciar su apetito hambriento y perverso. ¿Qué decisión tomarás al elegir servir o sentarte a la mesa para que todos coman? No digas que no avisé, no pienses que tampoco lloré.


Pues te vi desde pequeño, contemplando los cielos tan sereno, con tus vestiduras caídas y látigos sangrando en el suelo. Hoy tu mirada pide venganza y tu alma se pierde en la ilusión. Te veo morir nuevamente esclavizándote con tanta pasión. ¿No ves desde aquí a tu amigo que llora con las manos extendidas al ver tanta agonía que con miedo y pavor te sacan del dolor, del limo y rencor? ¿Mostrándote la llave que te libera de toda agonía, tortura y horror?


No dudes en reconocer tu error, en aceptar tu culpa y perdonar la repugnancia de los descuidos a ti presentados. La misericordia está a nuestro lado y la justicia te absuelve de tus crímenes nefandos. Mírame y sabe que tu lugar no es más aquí. Usa la llave que te entrego, viste las ropas que te ofrezco limpiando tu alma junto al amanecer de un nuevo camino de tu ser.


III


He aquí que la noche se convirtió en día, y aunque sabiendo que en algún lugar el sol comienza a nacer, la oscuridad que predomina deja frío, gris y turbio el amanecer. El conjunto de seres que se rodean, están ligados mentalmente a la misma situación desastrosa, penosa e insalubre. Aun así, se ve que su baja dimensión no se compara con la presencia de los seres que los acompañan y vigilan de cerca con principios de caridad, amor y búsqueda de transmutación.


- Cumplí mi misión, entregué la llave en tus manos. Te iluminé y mostré el camino, limpié tus heridas y vi arder en tu alma, vi vomitar toda tu larva y las injurias de la perdición. Con la permisión Divina curé tu cuerpo y heridas, pero mantengo las cicatrices hasta que no sean más necesarias. Te dirijo a un nuevo objetivo, inclínate a la cima y sigue siempre limpio.


Me mantengo donde estoy, miro al lado y veo a alguien gritar con tanto dolor. Tirándose al suelo, corriendo de un lado a otro mientras se envuelve por espinas y secreciones. La fealdad escupe de lejos, vuela sobre el cielo, cayendo sobre el suelo como fuegos sombríos de penuria, amargura y angustia. A todos les emano mi luz, sellando con mi sello y las debidas oraciones. Me quedaré marcado por lo que vi y descenderé nuevamente para un nuevo propósito cumplir.

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