Dialagos con Ava, la Vida
CONVERSACIONES A LA INTEMPERIE
– (Ava) Te vi en la escalera inicial, quise acercarme y preguntarte por qué, aunque sintiendo tu intensidad, aunque te veía huir de la locura y de todo lo que la acompaña. Cuando releo tus textos y veo tu práctica, encuentro un vacío y una distancia que también te hace rugir, separándote de ti mismo.
– Por mucho tiempo cuestioné los motivos que me acercan a lo que vengo buscando, ¿mis prácticas están de acuerdo con mis actos? ¿Mi conducta concuerda con todo lo que digo? Porque es fácil escribir y mucho decir, pero llevar el ejemplo a tu vida, hacer de tu trayectoria tu escritura, eso me coloca más cerca de lo que vengo mejorando y más lejos de lo que era… Siento que estoy, estoy alejándome.
– (Ava) Dices hablar de ti mismo, caminando despacio y dejando señales por donde andas y la rima te marcando, pero no sabes con quién trabajas, no buscas la causa primaria, la respuesta secundaria y la atención que cuestiona la acción. Te veo perdido en confusión, atascándote en precipitaciones y lejos de ti mismo usando juego de palabras vacías, repitiendo así las mismas situaciones de tus vidas.
– Como mucho dices y de forma afilada. Tengo ciertas intuiciones que me aparecen de madrugada. Pero a ti confieso que los seres que me rodean ora se burlan de mis errores y huyen de mis aciertos. Solo voy aprendiendo, solo, pero no aislado, rehago mis razones y me encuentro con la intensidad de las palabras, oraciones que se ven cortadas y manos heridas me avisan de los tratos que mantuve en el pasado. Pues sí, tengo en mí densidades, sobresaltos, angustias, vicios y procrastinaciones. Estoy sujeto a todo lo que, de antemano, ya me avisaron y mi ser se lamenta, mi ser se arrastra en el suelo… Hay una cierta locura y una cierta mansedumbre.
– (Ava) Y lo que esperas encontrar es entregar tu moralidad despojada de pura voluntad pero corrompida por la visión del mirar, del tan pronto desear, arrojándote en aguas lamentosas esperando sumergirte alcalino y lleno de brillo. No te das cuenta de que ya no tienes más amigos ni enemigos, todos deberían estar centrados en tu percepción, porque corres al tiempo que buscas tus pasiones. Y tu cuerpo sigue marcado, en tu espalda se estira la boa y mientras tu espíritu no se mantenga humillado en el suelo, en constante postura de redención, seguirás siendo tentado a los niveles más bajos de la condición humana.
– Cierto hablas y de verdad siento el peso que me atribuyes. Estoy destinado a constantes pruebas, desde la gula diaria, la promiscuidad sin falta y la embriaguez del alma. Bajé a la Tierra sabiendo invocar a los ángeles y por tales acciones pasadas sigo enfrentando constantes provocaciones. Confieso que pensé estar aprisionando mis demonios, pero eran ellos los que me mantenían en sus sueños. Y mis hechos de esta vida aún están manchados, tengo las manos marcadas y el cuerpo sellado. La inclinación hacia la purificación también se encuentra con los desvíos de la perdición y pienso saber la canción, pero se ríen de mi cara y caigo en el olvido temporal, culpándome a mí mismo por mantenerme en esta jaula.
– (Ava) Veo la observación del presente, los lazos y escombros que contaminan tu mente. La carencia frente a la ansia constante, el descontrol de tus impulsos, la implosión de tus sentidos y la respuesta vacía frente a la crisis existencial que te marca entre los demás, que te encierras en tu propio reino, abdicando de tu imperio interior por la transitoriedad de las condiciones ilusorias que te rodean. Te desafío, te provoco y estimulo tu fuerza frente a las pruebas de la vida, pero permaneces adormecido y en la confusión de dos reinos que no se unen; no encuentras la respuesta, no avanzas en el tablero del mundo.
– Reverberan en mí tus indagaciones y frente a tales ponderaciones, conecto los puntos, deshago mis planes e inicio la batalla interior que derramará sangre, que causará dolor. Las lágrimas secas frente al corazón acelerado, no me veo como víctima, sino como el culpable. Dices que estimulas mi fuerza, dices también que provocas mi alma, pero si es verdadero todo lo que lanzas, si es justo todo lo que dices… Soy yo la puerta que no se destraba, soy yo la llave que tranca y que abre. Soy yo lo que soy, hasta ir dejando de ser, desapegándome de todo, conectándome con el Todo y con todos los que me hacen aprender. Porque siento lo palpable, lamentando por lo cuestionable y vomito todos mis pecados.
* * *
así encuentro en la marca
el porqué del defecto.
Frente a la furia,
la avaricia y la lujuria.
Frente al miedo
culpando a todos y a sí mismo.
La enfermedad vacía tu cuerpo,
y los granos que germinan en el suelo
te hacen esperar por el tiempo,
te hacen cultivar y ser tu propio alimento.
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