2º Domingo de Julio
SEGUNDO DOMINGO DE JULIO
Amigo querido que me lees,
Vengo a relatarte los acontecimientos que me rodean, midiendo desde las dificultades hasta las oportunidades y caminos que aparecen, puentes que se lanzan y también se debilitan. Mantengo cierta constancia en el caminar, incluso viéndome quieto.
Algo en mí sigue siendo lo mismo, aunque cambie de lugar, de clima y de ropa. Hay algo que late que debe ser manifestado y, al mismo tiempo, hay algo indiferente que necesita ser alimentado. Debo saber equilibrar y adiestrar las fieras que me rodean.
Subo los escalones y bajo las colinas. El camino que recorreré se mantiene estable porque sigo viviéndolo y observando los lazos amables a los que la vida me somete, haciéndome reflexionar sobre mis acciones y cada mérito y demérito que llevo conmigo.
A veces me veo como un lobo solitario en el bosque de nuevos descubrimientos que no son tan nuevos, pero ¿hasta qué punto la soledad es castigadora y en qué momento se vuelve satisfactoria? Me observo ligeramente apegado a sentimientos emocionales que me colocan en un estado de necesidad débilmente ilusorio.
He sido encadenado por sensaciones de tristeza y, como nubes en el cielo que tornan el día gris, me rindo a la melancolía de mi propia naturaleza. He realizado mis meditaciones y, frente a las respuestas que llegan a mí, constaté cuáles eran las reales que me mantenían preso y esclavo de mí mismo.
Vi la serpiente latiendo en mi pecho y también vi en mí mismo los viejos y repetidos errores. A mi oscuridad, le di la debida luz y, al recorrer este destino, tomo posesión consciente de todo lo que llevo conmigo. Lanzándome a desafíos, frente a nuevos éxitos, al Sol que dora mi piel y al frío que estremece mi cuerpo.
Termino este escrito en la noche de un domingo, lejos de los amigos y siempre cerca de mí mismo. Te invoco aquello que también anhelo y, en la lucha constante del cotidiano ordinario, siento el brillo de tus ojos mientras los míos permanecen cerrados. Porque el cambio viene poco a poco y la realidad en la que vivo es ilusoria, al igual que nuestro cuerpo, pero lo detenemos por una razón y, con sabiduría, la Voz susurrará en nosotros y nos dará todas las debidas instrucciones.
Emanaciones de Paz y Luz,
Iagovinda
14 de julio de 2024
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