No Siento Nostalgia de Mí
NO SIENTO NOSTALGIA DE MÍ
Comienzo el día sintiendo las señales de mi cuerpo, el clima parece amistoso. Nubes se esparcen por el cielo dejando el tiempo gris… Tal vez un signo de lluvia, tal vez sea todo una gran mezcla que precede el fuerte vendaval.
Cómo parecen diferentes las cosas cuando disminuyen la presión y se modifican las estructuras. No, no lo hago de forma concisa, tengo lo que llaman hábitos de quien "carga pesos del pasado" y es visible en mi cuerpo presente.
Tengo lados oscuros que me acompañan desde la infancia. La frialdad del pecho poco a poco se fue calentando y es mi tarea mantenerlo caliente y encontrar el equilibrio entre concepciones y acciones que me inclinen cada día a un paso adelante.
Y no, no obtuve este diagnóstico en ningún consultorio de cuarto cerrado, sino solo observando mis pensamientos y haciendo una comparación de eventos similares en años diferentes, siguiendo de forma constante lo que no se vive por separado.
Y los años van pasando, el cuerpo poco a poco cambiando. Lentamente nuevos pesos van llegando y viejas líneas deshaciéndose. Y la cáscara que envuelve mi alma, va expresándose por fuera en los caminos que la llevan hacia adentro.
Simplemente decimos, libremente obtenemos y así deslumbrantemente vemos en el otro la semejanza que refleja lo que somos y vemos en nosotros mismos. Siento decir que no siento, y siento más por no sentir lo suficiente.
Llego a pensar de forma delicada y a observarme de manera detallada. Aprendiendo a crear ojos que vuelan con percepciones desde lo alto. Atravesando los caminos de la montaña hasta el bosque más negro y remoto.
Siendo así… No puedo sentir nostalgia de mí, porque en cada paso anterior existían pesos de dolor y sufrimiento causados por mí, para mí y para los demás. Veo en la distancia lo que fui y lo que busco no ser más. Aun así, sé agradecer por todo.
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