Mi querido amigo
MI QUERIDO AMIGO
Los días van pasando, algo intrínseco está cambiando. La fuerza que viene de la vida, hacia algún lugar nos está llevando. Intento poner los dedos sobre las manos. Trata de sentir como si fuera la primera sensación.
El reparto de los recuerdos, el replanteamiento de la revolución. Nada de esto nos alimenta, nada de esto tiene la consistencia del pan. Lo que nos da sustancia está a un paso de llevarnos al abismo, pues los pasos que damos, los caminos que cruzamos nos convierten de sustancia inconstante en algo continuo, pero solo por algunos instantes... ¿Entiendes lo que estoy relatando?
¿Quién diría que ya hemos escrito cartas, que ya hemos caminado por las calles, que ya hemos seguido el mismo camino de un tren? Incluso en el sitio distante de un tío ausente, incluso con lo poco que tenemos ya es posible no sentir más frío.
¿Entiendes la cordura que vengo manteniendo? Que vengo escondiendo... Lo que vengo perdiendo. Todo esto para caminar como una mula sin carga, como un ser indigente cuyas memorias afectivas se disipan como hojas al viento.
Ah, דניאל! No sé cuándo te veré de nuevo y ni sé si será necesario. Pues ya se han ido los soldados de guerra, las carreras por el bosque, las fogatas de la madrugada. Considero que no necesitamos estar físicamente cerca. Dado que ya compartimos el mismo plano terrestre, la misma sensación climática, la misma era política. Los mismos acontecimientos catastróficos, la misma contaminación contagiosa... El mismo presente, querido, el mismo ahora.
Eso ya es suficiente, estar lo bastante cerca para darnos cuenta de que la distancia es una ilusión. Que el tiempo camina en sentido contrario a lo que vemos. Lo que veo en la actualidad. Una sociedad construida sobre arena. Y la marea está subiendo y la libertad viene rugiendo, y el tiempo se está partiendo, separando la paja del trigo.
¿Puedes encontrar sentido en la cohesión de dos mundos en ascenso o declive? ¿O ya dejaste de intentar entender y te diste cuenta de que lo que te atrae también avanza hacia ti? Con una mano te acaricia el rostro y con la otra te hace sangrar los dientes.
No hay nada más que hacer. Solo nos queda cultivar las antiguas semillas y preservar las que ya se mantenían vivas, pero que están a punto de morir. Y así se resiste a la fiebre, así se desenrollan las cadenas. Así vivimos sin presidentes. Sin la ilusión de partidos políticos, de izquierda o derecha. Sin el delirio de caminar hacia un lado mientras huimos del otro. ¿Por qué no aceptar las desgracias de la vida? La alegría de la llegada y el dolor de la partida.
Estar despierto dentro de un sueño, como personajes de un juego donde no hay ganador ni perdedor. Y lo que nos retiene aquí es la simple voluntad inherente de seguir jugando.
8/VIII/23
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