La Nueva Degustación

 LA NUEVA DEGUSTACIÓN


El disfrute del paladar,

ha vivido tantos cambios,

ha probado tantos sabores,

tantas texturas y tantos olores.


Y sintiendo lo que falta,

ahora me falta perfeccionar el paladar del espíritu, refrescar la memoria.


Experimentar lo mejor para el alma.

¿Qué podría ser esta búsqueda?

Este condimento que se amplía al sentirse completo.


¿Qué necesita mi ser?

Si mi cuerpo ya está hecho,

es del alma que necesito aprender

y la materia que me toca al pisar,

no puedo ni quiero descuidar.


Debo de todo y con toda cautela:

evitar los excesos,

sembrar el progreso

y en el camino medio

saber transitar con constancia.


Y al experimentar el placer de la dulzura,

el encanto de la amargura,

la sal de la frescura

y el picante que excita en la calidez...


Viene el delirio de la aventura,

de la belleza a la fealdad.

En la condición de los opuestos,

se establece un nuevo propósito.


Y si la rima no me encuentra,

si la insignificancia me abruma,

si el tiempo poco a poco me atemoriza,

y si la luz ya no encuentro más...


Tantas condiciones se imponen a mi mirada.

Tantas aflicciones se encaminan al concentrarme.


De todo podría degustar,

y en demasía a nada someterme.


Ah, mi efímero paladar,

aunque pueda probarlo todo,

elige el discernimiento y saborea la virtud.

La bondad y la armonía,

después de entender, compartiré.


Porque lo mejor para el alma está en ser y poder entregarse.

Comentarios

Entradas más populares de este blog

Una conversación con Samuel Atienza

No hay regreso

La nubre triste me aparece sonriendo