A Levedad de la Noche Elevada
A LEVEDAD DE LA NOCHE ELEVADA
Teniendo en cuenta la levedad,
llevándola y elevando la sutileza.
En la noche más elevada serán pocas
nuestras palabras.
Hasta que cesen por completo el deseo,
la avaricia y el impulso descontrolado del miedo.
Hasta que se curen todos los enfermos
y hasta que sellen el cielo con un único beso.
Hasta que veamos la dulzura de muchas sonrisas
y el contacto del calor ya no oprimido.
Siendo lo que hice de mí, no haré daño al otro.
Haciendo lo que hicieron de mí,
harán de ti un bien para todos.
Y la estrella que un día brillará en mí irradiará la luz
que es nuestra origen y mayor tesoro.
No busco ser lo que hice, sino saber encontrar en el ahora,
discernir en la memoria, amar a toda hora,
soñar despierto lo que me corresponde y lo que me exigen.
Llevando la levedad de pasos sin horas,
de días sin puertas y paz sin demora.
Pues es difícil volver en el tiempo,
es difícil quitar todo el dolor inyectado por el veneno.
Y más allá de escupir, debo vomitar lo que tengo
y no huir más de lo que vengo siendo.
Pocos entienden la angustia que vengo viendo,
la locura que vengo escondiendo,
la tristeza que viene abatiéndome y
el camino que vengo recorriendo.
Para conquistar la virtud,
para recorrer el camino en la amplitud,
para posar como águila en el seno de la plenitud.
Como fiera herida que aprendió a reflexionar
sobre la vida.
Como canoa retenida que se balancea al
tiempo que sobre las aguas se equilibra.
Estoy abierto a adquirir la levedad de la vida.
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