Sentir con los ojos cerrados

 SENTINDO CON LOS OJOS CERRADOS


Miré a los ojos de quien me observaba,

vi el vacío de lo que tenía en exceso

y la abundancia de lo que me faltaba.


Miré más profundo y cuanto más avanzaba,

más dentro de mí mismo también entraba,

estando allí frente a ti, nos sentíamos como un único ser.


Dejé de pensar y comencé a escribir,

escribía todo lo que veía,

escribía hasta ya no saber más.


El perro ladra en la calle,

la lluvia garabatea en el suelo y el lápiz que ahora es pluma

me hace escribir una canción.


Son tres tigres felices

Son tres en un corazón

Son tres horas que faltan para cambiar esta estación.


Los ríos toman forma de mares,

el cambio inunda los valles

y tú permaneces con la misma expresión.


¿Qué respuestas puedo darte,

cuál es la sed que te castiga

y qué buscas tú para hidratarte?


¿No ves que todo lo que es río alguna vez fueron caminos de agua?

Si sufres hoy con la vida y ahora aprendes de ella,

mañana conocerás la alegría que de la lama te limpia y purifica.


Estás en lo cierto si reconoces lo que tienes y lo que la vida te puede quitar.

Dando valor a lo que posees sabrás lo que puedes alcanzar.


Hoy estoy lejos de tus ojos,

pero basta con cerrar los míos para poder encontrarte.


Basta con concentrarme para que la fuerza llegue a mí.


Basta con reconocer desde lejos la ausencia,

compartir la urgencia de modificar nuestro espíritu.


La fraternidad nos mantiene unidos, pero es la acción en auténtica caridad la que deshace lazos y enemigos.


Mantengo los ojos cerrados y en mi pecho suplico paz para los habitantes de este mundo tan atribulado.

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