De las profundidades a la claridad

 DESDE LAS PROFUNDIDADES DEL MAR HASTA LA CLARIDAD DE LA TIERRA


Condicionado por existir

te traigo hasta mí,

acércate más,

acércate hasta sentirlo todo.


Me detuve en la parte vacía de la calle,

miré a un lado

y nada ni nadie existía.


La noche estaba desnuda,

el banco estaba helado y

el asfalto congestionado de viento.


Grité, salté, me desnudé y corrí hacia el mar.


Fui nadando en las aguas hasta estar lejos de volver.


Fui parando y desacelerando, lentamente el mar me fue llevando.


Cansado de nadar, comencé a llorar, ¿cuándo terminaría todo esto?


Fui llevado por la tristeza, arrastrado por la corriente y traído al fondo del mar.


Poco a poco dejé de respirar, poco a poco perdí la conciencia hasta no recordar nada más.


Despierto en una plaza vacía con el pecho obstruido y mi mano sangrando por espinas vacías.


La angustia me llega en un silbido, la ausencia alterando mi estado de conciencia.


Cierro mis ojos y siento mis manos en llamas, el pecho se acelera y siento el sabor a sal escurriendo de la frente.


Respiro hasta siete, concentrado hasta cien.

¿Cómo puedo llegar a donde estoy dejándome llevar por telarañas engañosas?


Estoy vivo en tierra y doy gracias a la voz que susurra el verbo al bosque.


Estoy vivo en tierra y mantengo los pies firmes sobre ella.


Estoy vivo en tierra y aprendo hoy a ser agradecido por Ella.


Me mantengo a salvo por los seres del mar en un planeta que hoy llamo hogar.

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