Ata a los demonios que te rodean

ATRAPA A LOS DEMONIOS QUE TE RODEAN


Despierto lentamente deslizando los dedos sobre el pecho, la lluvia masajea el suelo y el viento trae desde lejos el cambio de estación.


Tan temprano el pájaro vuela por la ventana, la puerta abierta por donde entran las plumas dejando encendida la vela y el dulce aroma de la primavera.


Descansa el barco en el río, recogen el manto dorado, de lejos el niño sonríe al reconocer quién está a su lado.


Desciende el ser Astral en la Tierra cuando tejen peticiones a ella, iluminan con siete velas y vibran tambores al invocar la flor más bella.


Siento en el cuerpo la manifestación de la deidad, siento en el canto el llamado y su encanto, soporto su peso que se siente como un beso.


Uno gira a mi lado y viene a mí trayendo un mensaje:


Santo Benito,
Santo amado,
Tienes dos tiempos,
Tienes dos lados.

Brilla el Sol,
Que te sustenta,
El verde canta
Y el azul lamenta.

Te defienden
Ante los demás,
Mantén en ti
El bien para todos.

Exalta la cura,
Huye de la gula,
Si lo ves loco,
Escribe tus versos
Y resucita tu cuerpo.

Sostén la Cruz
Y tu medalla,
Si la bestia ataca,
Invoca la Luz de la Estrella de Alba.

Porque en ti vive el dragón,
Y desde temprano usa tu espada.

Atrapará a tus demonios,
Que te buscan cada madrugada.

Serás tentado,
Serás probado
Y constantemente serás atacado.

Conserva bien tu silencio,
Distingue la Voz de la locura,
Sostén el Amor que viene contigo,
Proclama la Paz,
Oh tú que hoy eres hijo.


Así escuchando y recibiendo,

pondero conmigo y me mantengo atento.


Atrapó a los demonios y aprendo de ellos,

veo la transformación de lo que son

al reintegrarse al Cosmos

que invita a todos los seres a retornar al Santo Lecho.


Al pecho del Dios UNO,

Expandido y Manifiesto,

en Sus obras y en todo Su hecho.

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