Saboreando el Paso de un Año

SABOREANDO EL PASO DE UN AÑO


¡Inalcanzable es el valor que atribuí al tiempo! Para estar cerca, para estar listo, para cosechar la levadura y saborear el clavo, lo amargo y toda la dulzura... Reflexionando sobre la vida vivida, meditando en la montaña más cercana con los ojos cerrados, al mismo tiempo completamente abiertos.


Dejando fluir y no llevando la carga pesada ni allá ni aquí. Tengo buenas decisiones que tomar, preparándome para seguir adelante, liberando y abriendo caminos. El Sol está tan cerca de mí, las estrellas sonríen amigablemente, la luna plateada, tan fría e intacta, es un puente y un camino en medio de la nada. Un sendero que conduce a una conquista deseada, haciéndose, al final, alcanzable al ser compartida.


Aunque enfrentando sus sombras más ocultas, perverso consigo mismo, mirándose a los ojos y cometiendo sus actos. El dolor de la frialdad y una leve sensación de espasmo. Querido amigo mío, ¿hasta cuándo pagarás por tus obras? Abrígate y permanece sabio.


Visible, incorporado en la dulzura de la sonrisa del niño, en el calor del pensamiento libre de plagas y contenido en la disciplina, al sentir en la unidad el valor de las conquistas, al experimentar este acontecimiento, al ser íntegro compartiendo conocimientos. Mi alma solo tiene viento, mi poema es tan corto, turbio, pero con gotas de discernimiento.


Así, concluyo otro ciclo, me despido del sueño lejano y del calor abrasador, que ahora se vuelve tangible, para, durante el breve tiempo, saborear cada momento en sí mismo, para ti y para todos los demás elementos.

Comentarios

Entradas más populares de este blog

Una conversación con Samuel Atienza

No hay regreso

La nubre triste me aparece sonriendo