El Grito Silencioso de la Madrugada

 EL GRITO SILENCIOSO DE LA MADRUGADA


La búsqueda incesante del alma solo se encuentra a sí misma.  

Dentro del misterio cósmico del ser y estar, del servir y adorar.  

Hacia afuera, el alma sueña; hacia adentro, el alma despierta.


Es el grito silencioso de la medianoche.  

Es el aroma del amanecer que se siente al final de la noche.  

Es la despedida que no se ve y el abrazo que no se siente.  

Así voy dejando de vivir solo por vivir,  

y si el aprendizaje no llena, en vano nada podemos tener.


Dejo mis zapatillas en la puerta del nuevo ser.  

Retiro la materia que al polvo cederá.  

¿Y qué hago con todo lo que aprendí?  

¿Qué llevo con la brisa al sucumbir?


¡Ah, mis hermanos!  

Que la firmeza de la Tierra nos prepare para la nueva era.  

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